Rodeada de altas y bellas montañas y alejada del mar,
es la puerta de Castilla en Cantabria y por ella transitan
desde hace muchos siglos los comerciantes y viajeros procedentes
de la meseta.
Estamos en el mayor núcleo urbano de un área
extensa, aunque no muy poblada, que se denomina Campoo. Su
historia se remonta a la época medieval, cuando fue
centro de la Merindad y Corregimiento de Campoo. Con el correr
de los siglos y dada su estratégica situación
de paso entre la Meseta y la costa, la primitiva ciudadela
fue creciendo y comenzaron a erigirse, a ambos lados del puente
sobre el río Ebro, casonas de gran nobleza (La Casona,
Casona de los Cossío, ...).
Desde el punto de vista artístico, Reinosa está
dotada con uno de los mejores ejemplos del barroco en Cantabria,
la iglesia de San Sebastián. Ubicada en el centro viejo
de la ciudad, data del siglo XVIII aunque presenta restos
de los dos siglos anteriores. En la plaza del Ayuntamiento
se erige además un conjunto de características
edificaciones de sillería, construidas en los siglos
XVI y XVII. Es también muy popular la zona de los soportales,
donde se puede degustar el dulce típico de la ciudad,
conocido como "pantortilla".
La cocina campurriana se caracteriza por una curiosa mezcla
entre los recios preparados castellanos y la larga tradición
culinaria norteña. Los platos de corzo, jabalí
y venado; la trucha, recién pescada y acompañada
por torreznos, o el cocido montañés, a base
de alubias blancas, adquieren aquí toda su exquisitez.
La llegada del postre ofrece la posibilidad de admirar un
poco más la zona, cuando se degustan obras de repostería
propias, como son las pantortillas, las rosquillas, la leche
frita y el arroz con leche.
Pero Reinosa y Campoo enseñan al foráneo mucho
más que las bellezas que los hombres y la naturaleza
les legaron. Quien lo desee, puede entrar en las costumbres
y tradiciones que generación tras generación
han dejado sus gentes, empujadas por una vida localista y
aislada por el terreno y las condiciones meteorológicas.
El visitante puede disfrutar en Campoo no sólo arte,
paisaje, folklore y costumbres. La pesca en cauces bravíos
y caudalosos; la caza mayor y menor por bellos parajes especialmente
dotados para la actividad cinegética; los deportes
de invierno en la estación de esquí de Brañavieja,
o la práctica de deportes náuticos en las vastas
extensiones del Pantano del Ebro son sólo unas pocas
de las muchas apuestas para el ocio que Reinosa nos propone.
Especialmente recomendable es la ascensión hasta el
Pico Tres Mares, un escenario imprescindible para quienes
deseen observar y admirar, desde sus más de 2.000 metros
de altitud, buena parte de la Cantabria sur.