Ubicada en la margen derecha de la ría de su nombre,
acerca las aguas del río Asón hasta su desembocadura
en la ría de Treto.
El desarrollo histórico de esta villa se vio favorecido
desde el siglo XV por su situación geográfica,
que la convirtió en uno de los puntos del camino hacia
Burgos. Por este camino llegó a Limpias en el año
1497 el séquito real que acompañaba a Isabel
la Católica y su hija Juana camino de Laredo, donde
la princesa se embarcaría hacia Flandes para contraer
matrimonio con Felipe de Austria.
Limpias tuvo un importante puerto llamado del Ribero, por
el que se exportó gran cantidad de hierro, madera y
fruta a Inglaterra y Flandes desde el siglo XVI. Posteriormente,
en el siglo XIX se convirtió en puerto emisor del trigo
castellano, especialmente hacia América. En la actualidad
contrasta la absoluta tranquilidad de sus muelles (sin actividad)
con el incesante tráfico que sostuvieron tiempo atrás.
Hoy en día, en las inmediaciones del Ribero se ha
ubicado un museo al aire libre con diversos elementos y objetos
de navegación, en recuerdo de su importante historia
marítima. Limpias posee además una destacada
arquitectura civil, fruto de un pasado próspero e hidalgo,
que se evidencia en diversas casonas y palacios como la de
los condes de Limpias, la de Pereda, la casona torre de Palacio...
La estrecha carretera que atraviesa el centro urbano, con
sus casas apiñadas, el viejo colegio de San Vicente
de Paúl y la maravillosa ermita de Santa Isabel (confundida
entre el paisaje y siempre cubierta de hiedra) constituyen
un bello conjunto que merece la pena recorrer. Sin embargo,
no es por ello por lo que Limpias ha logrado su prestigio.
Su nombre aparece siempre unido a la milagrosa imagen del
Santo Cristo de la Agonía, que según cuentan
llora, suda y sangra.
El Cristo de Limpias es una imagen de un realismo sobrecogedor.
La encontramos en la iglesia parroquial de San Pedro, hasta
donde fue traída de Cádiz por un noble natural
de la villa. La imagen se haría enormemente popular
a partir de 1919, cuando comenzaron a producirse en el Cristo
de las Agonías manifestaciones de vida en forma de
lágrimas, sudor y sangre. Los testigos fueron innumerables
y durante bastante tiempo llegaron a Limpias peregrinaciones
de toda España. Aun hoy, continúa suscitando
devoción y curiosidad.
En Limpias es costumbre degustar angulas y un delicioso chocolate
con picatostes.
Limpias es el lugar ideal para la práctica de remo
y piragüismo